Ir al contenido principal

De Kiev a Berlín, una decisión de lo más acertada

Lo cierto es que planeábamos quedarnos un mes en Ucrania, hacer un campamento base en Kiev con la posibilidad de conocer otras ciudades como Odesa y Járkov. Teníamos los vuelos de Estambul a Kiev, sólo nos faltaba el alojamiento.

Dos semanas antes

Como podrán imaginarse (a pesar de que no soy el tipo de persona que queda en trance viendo noticias) estaba informado sobre los conflictos entre Rusia y Ucrania, por lo que venía estudiando desde cerca la situación desde Estambul. No hubo un momento ni una situación en particular para decidir sobre "no vamos a quedarnos en Ucrania", sólo mi paranoia por la idea de que podría desatarse una guerra, una teoría un tanto naïve hasta ese momento.

Fue así que entre idas y vueltas con la aerolínea, perder 300 dólares o agregar 90 dólares más, decidimos la última sin pensarlo demasiado. Cambiamos nuestros vuelos, Kiev se convirtió en una escala y Berlín (que primeramente era una escala) se convirtió en el siguiente destino.

22 de febrero

En el Aeropuerto de Kiev 

El 22 de febrero llegamos al aeropuerto de Kiev con la intención de permanecer en el aeropuerto solamente 24 horas, una pequeña y esperada bifurcación. No contamos con el hecho de que al pasar por el proceso de migración nos dejarían ingresar al país, es decir, desde ese momento podíamos decidir quedarnos ese mes que nos habíamos propuesto en un principio. Y aunque las cartas estaban sobre la mesa, en un momento lo pensamos, dudamos.

Mientras recogíamos nuestras valijas se nos ocurrió buscar un alojamiento cerca del aeropuerto para pasar esa noche. Ahora éramos legales y teníamos esa grata posibilidad. Con el wifi del aeropuerto de por medio, Booking como asesor y 3 opciones de hoteles a la redonda, nos decantamos por Old Port Hotel.

Tomamos un taxi con una sensación de arrepentimiento instantáneo. 10 minutos de viaje por 500 grivnas, un poco excesivo, ni siquiera Buenos Aires se animaba a tanto. De camino, Kiev nos pareció sobria y un tanto desértica (probablemente debido al invierno), pero normal. Con normal me refiero a funcional: tránsito, gente caminando por las veredas, tiendas abiertas, etc.

En el hotel

El taxi nos dejó en la entrada del hotel. Un hotel que a primeras daba la sensación de "motel al lado de una estación de servicio" (de hecho a sólo unos metros había una 😂). Pero solo fue una sensación del momento, nada más lejos de la realidad. La recepcionista fue muy amable y hablaba inglés para nuestra suerte. 1 mil grivnas por una noche nos pareció aceptable. La habitación estaba limpia, recién sanitizada y era espaciosa. Tenía una mesa con dos sofás, camas individuales y recuerdo que había un folleto de un lugar de comida rápida: algo con la palabra "turbia", literal.

La única "atracción turística"

Ver ese folleto nos dió hambre. Googleamos y divisamos un shopping a pocas cuadras del hotel. Dentro había un supermercado, Novus. Aprovechamos esa oportunidad para recorrer el shopping y entrar en calor, porque el frío que se sentía era innegable. Compramos algunas golosinas (no podía ser de otra manera) y para preparar unos sándwiches en modo express. Diría que fue nuestra primera y única "atracción turística" en Kiev. Y decir eso, lo vuelve nostálgico. Mientras caminamos hacia el hotel divagábamos por el cansancio acumulado.
Nos hubiéramos quedado un mes.

23 de febrero

Esa mañana nos levantamos tranquilos, con 3 horas de antelación, sabiendo que todo estaba bien. Y lo estaba. Fuimos a la recepción con nuestras valijas, pensando como carajo íbamos a pedir un taxi. Consultamos a la recepcionista y nos dijo que tenían servicio de transporte hacia el aeropuerto por 100 grivnas. De haber sabido antes 😅.

Lo que sigue es a nosotros en el aeropuerto esperando y esperando, algún que otro café, chocolates que nos sobraron de Estambul y leyendo Beatriz y Virgilio, un libro que parecía predecir muchas cosas con sus analogías tan rebuscadas. 

Al subir al avión ese sentimiento de quedarnos se extendió, porque la gente había sido amable, y agradecía que las cosas en el proceso migratorio se habían dado de manera amena. Es imposible no pensar que habrá sido de la recepcionista del hotel, del chofer que nos llevó al aeropuerto o del personal de supermercado. Más aún pensar que si decidíamos quedarnos un día más, salir del país iba a ser muy difícil, ya que al otro día atacaron las ciudades del sur de Ucrania y el 25 de febrero se sintieron los primeros bombardeos en Kiev. 

Berlín

Ahora estamos en Berlín, migración no se sintió tan amena y la billetera se siente un poco agobiaba, pero estamos bien y esperando que las cosas realmente mejoren para Ucrania. Lo lindo fue saber que el primer día que decidimos ir al casco histórico de Berlín, nos sorprendió una protesta a favor de Ucrania a pasos de la Puerta de Brandeburgo. 

Comentarios